También se le debe prestar atención a la necesidad de consumir fluidos durante el entrenamiento, tanto como en la competición. En el entrenamiento también pueden ocurrir grandes pérdidas de fluidos. En un estudio hecho a jugadores de 1ra división del fútbol chino, entrenándose a una temperatura ambiente de 27-31°C y una humedad del 48-92 %, se observaron pérdidas de sudor del 2.0-3.6% del peso corporal, las que ocurrieron en una sola sesión de entrenamiento (Chen et al., 1987). También se observó un incremento en la temperatura rectal de 0.4-1.0°C en el mismo estudio.
Hay dos razones para la ingesta de fluidos durante el entrenamiento. La primera es para minimizar los efectos de la deshidratación y la hipertermia, y por lo tanto incrementar la efectividad y la seguridad del entrenamiento; el cuerpo no se adapta a la deshidratación y es fútil y peligroso intentar que lo haga. Segundo, es importante experimentar en el entrenamiento con diferentes regímenes de reemplazo de fluidos, para que el jugador pueda establecer su modelo de bebida más efectivo, que es el que luego usará en el juego competitivo, por lo que el entrenamiento sería como un proceso de adaptación previa.