El fútbol es un deporte de resistencia que consiste en la realización de actividades de alta intensidad y corta duración en forma intermitente, interespaciadas con actividades de intensidad baja a moderada, lo cual puede derivar en la producción de altas tasas de calor metabólico. Aun cuando el clima sea frío, ocurren significativas pérdidas de sudor, lo cual lleva a un grado de deshidratación que desmejora el rendimiento. El consumo de fluidos antes y durante el partido, proveerá agua para reducir el grado de deshidratación y también puede proveer carbohidratos para suplementar las limitadas reservas corporales de carbohidratos. Las bebidas a base de carbohidratos-electrolitos son las más efectivas para la rehidratación. La fórmula óptima variará entre los individuos y también dependerá de las condiciones climáticas. Debería alentarse a los jugadores a experimentar con el consumo de fluidos durante el entrenamiento, para identificar el tipo de bebida y la cantidad y frecuencia de fluidos que mejor supla sus necesidades.